Están afectados por las medidas ciudadanos de la República Dominicana, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y otros países mientras la incertidumbre se apodera de los agricultores en Florida, quienes no encuentran trabajadores para realizar las tareas agrícolas según refieren
Washington, DC. -Las nuevas medidas tomadas por la administración en el gobierno encabezado en Estados Unidos por el presidente Donald Trump, están trayendo inquietudes a la comunidad hispana mientras que otros grupos entienden, «son necesarios para desarrollar sus políticas económicas y migratorias», lo cierto es que las medidas están siendo cuestionadas por grupos que trabajan en diferentes sectores de la comunidad.
Los comunitarios hispanos en Estados Unidos indican que «las organizaciones que ayudan a migrantes en la gran nación americana están siendo diezmadas y que existen programas contra la violencia, tráfico humano y otros que están sufriendo los efectos de las primeras medidas de la administración Trump.»
De acuerdo se indica, un concurrido refugio para migrantes en el sur de México se quedó sin médico. Un programa para brindar apoyo de salud mental a jóvenes LGBTQ+ que huyen de Venezuela fue disuelto.
En Colombia, Costa Rica, Ecuador y Guatemala cerraron las llamadas “oficinas de Movilidad Segura” donde los migrantes pueden solicitar autorización para ingresar legalmente a Estados Unidos, sostiene nuestra aliada de medios en la capital de los Estados Unidos, la Voz de América.
Apenas una semana después de que inició el nuevo gobierno de Donald Trump, su orden de detener la ayuda exterior de Estados Unidos ya tiene un efecto profundo en un tema que lo impulsó a la Casa Blanca: la inmigración.
En toda Latinoamérica, las organizaciones de base que ayudan a los migrantes han sido diezmadas, el ya peligroso viaje hacia el norte se ha vuelto más confuso, y pende de un hilo el futuro de los programas para erradicar la violencia, la pobreza y las violaciones de los derechos humanos que han impulsado niveles históricos de migración en los últimos años.
Trump, a pocas horas de asumir el cargo el 20 de enero, ordenó un congelamiento de 90 días de la mayor parte de la asistencia exterior estadounidense desembolsada a través del Departamento de Estado.
La decisión detuvo de inmediato miles de programas humanitarios, de desarrollo y de seguridad que tenían financiamiento de Estados Unidos en todo el mundo, y obligó a las organizaciones de ayuda y a los socios estadounidenses en el terreno a recortar a cientos de trabajadores humanitarios.
Estados Unidos es, por mucho, la mayor fuente de asistencia exterior del mundo, aunque varios países europeos destinan una parte mucho mayor de sus presupuestos. Nuestra aliada de medio, la Voz de América señala que, «si bien la ayuda a África eclipsa los aproximadamente 2.000 millones de dólares que recibe Latinoamérica anualmente, el hemisferio occidental ha sido por mucho tiempo una prioridad de gasto tanto de los gobiernos demócratas como de los republicanos.»
La región está estrechamente vinculada con Estados Unidos a través del comercio y la migración, así como por el flujo de narcóticos. Y la creciente influencia de China y Rusia en los últimos años no ha hecho más que aumentar la importancia estratégica de lo que antes se denominaba, despectivamente, “el patio trasero de Washington”.
Ese vínculo cercano es un mensaje que el secretario de Estado Marco Rubio probablemente reforzará cuando a partir del sábado visite Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana en su primer viaje oficial al exterior.







