El encuentro con los jóvenes era una de las citas más esperadas del viaje relámpago al país de los cedros donde estará apenas 48 horas. Y el Papa no les defraudó: estuvo varios minutos recorriendo y saludándolos con cariño desde un carrito de golf
Ciudad del Vaticano — En su discurso pronunciado en inglés, el Santo Padre dejó claro que “la verdadera resistencia al mal no es el mal, sino el amor, capaz de curar las propias heridas mientras sana las de los demás”.
Decenas de miles de jóvenes de todos los rincones del Líbano tomaron el 1 de diciembre la plaza que está delante del Patriarcado de Antioquía de los maronitas para poder ver y escuchar de cerca al Papa León XIV.
El encuentro con los jóvenes era una de las citas más esperadas del viaje relámpago al país de los cedros donde estará apenas 48 horas. Y el Papa no les defraudó: estuvo varios minutos recorriendo y saludándolos con cariño desde un carrito de golf.
“Salam malekum”, les dijo el Papa dos veces desatando la ovación de los presentes.
Antes de tomar la palabra, hablaron cuatro jóvenes: Anthony y Maria, Elie y Joelle, que compartieron un testimonio “de valentía en el sufrimiento, de esperanza en la desilusión, de paz interior en medio de la guerra”, tal y como reseñó el Pontífice, informa ACI Prensa.
«Trazar caminos nuevos en busca del Reino de Dios y de su justicia”

El Santo Padre puso como ejemplo la resiliencia de estos jóvenes y pidió a sus coetáneos imitarlos, como a tantos otros que no se “dejaron desanimar por las injusticias y por los contraejemplos recibidos, incluso en la Iglesia, sino que intentaron trazar caminos nuevos en busca del Reino de Dios y de su justicia”.
En su discurso pronunciado en inglés, el Santo Padre dejó claro que “la verdadera resistencia al mal no es el mal, sino el amor, capaz de curar las propias heridas mientras sana las de los demás”.
León XIV dijo que la historia del Líbano está marcada por “heridas profundas que tardan en cicatrizar”, como las de estos chicos. Dirigiéndose a los jóvenes libaneses, como si pudiera escudriñar lo que hace palpitar su corazón, les dijo: “Quizá lamenten haber heredado un mundo desgarrado por guerras y desfigurado por injusticias sociales”.
Sin embargo, les aseguró que sólo en ellos reside “una esperanza” que a los adultos se les escapa: el tiempo.
“Tienen más tiempo para soñar, organizar y realizar el bien»
“Tienen más tiempo para soñar, organizar y realizar el bien. ¡Ustedes son el presente y en sus manos ya se está construyendo el futuro! Y tienen el entusiasmo para cambiar el curso de la historia”, exclamó en un discurso no sólo dirigido a los 2.003.000 católicos del país, sino a todos los jóvenes libaneses.
Tras estas palabras, el Pontífice fue aclamado por una multitud heterogénea de unas 15.000 personas, según confirmó el Vaticano, con gritos de júbilo y “Viva el Papa”.
El Pontífice también dedicó una profunda reflexión al sentido auténtico de la amistad y del amor en un momento en el “las relaciones personales parecen frágiles y se consumen como si fueran objetos”.
“Un amor con vencimiento es un amor mediocre”
Así, denunció que las relaciones se vuelven “superficiales” e incluso se llegan a confundir con “un sentido de satisfacción egoísta”.
Por ello, añadió una advertencia clara sobre las relaciones basadas únicamente en la emoción del momento: “No se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento. Un amor con vencimiento es un amor mediocre”.







