Con este triunfo, Dominicana no solo se queda invicto con el primer lugar del grupo, sino que envía un mensaje claro al torneo: llega a la fase de eliminación directa con ritmo, confianza y un lineup que luce más peligroso que nunca.
  • En un LoanDepot Park repleto de fanáticos caribeños, República Dominicana superó 7 x 5 a Venezuela la noche del jueves en un partido decisivo del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol 2026, ambos llegando invictos (3-0) y ya clasificados a los cuartos de final
  • El equipo dominicano inició con jonrones de Juan Soto y Fernando Tatis, tomando la delantera con una lluvia de hits, ofensiva y bateo, pero luego los venezolanos a partir del quinto inning anotaron carreras hasta sumar la quinta vuelta y con las esperanzas de ganar el esperado desafío entre dos equipos invictos en el torneo

Miami, EEUU – El equipo de República Dominicana venció la noche del miércoles a la novena de Venezuela 7 carreras por 5 en un juego intenso y lleno de emociones como parte del Grupo D en el Clásico Mundial del Béisbol en un ambiente cargado y no apto para cardíacos desde el principio hasta el final del out 27.

En un LoanDepot Park repleto de fanáticos caribeños, màs de 36 mil fanáticos, República Dominicana y Venezuela se enfrentaron esta noche en un partido decisivo del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol 2026, ambos llegando invictos (3-0) y ya clasificados a los cuartos de final. El encuentro definió el primer lugar del grupo, clave para evitar a Japón en la siguiente ronda.

Desde el primer inning, el ambiente fue eléctrico. Las dos novenas, cargadas de estrellas de MLB, mostraron ofensivas agresivas y rotaciones de élite. Venezuela exhibió su ya reconocido equilibrio entre pitcheo, defensa y bateo oportuno, mientras que Dominicana apostó por su poderío ofensivo y velocidad en las bases.

El duelo avanzó con tensión constante: entradas cerradas, corredores en posición de anotar y decisiones estratégicas que mantuvieron al público en vilo desde el principio hasta el final del noveno inning.

Ambos equipos, conscientes de lo que estaba en juego, utilizaron a sus mejores brazos del bullpen para controlar el ritmo del partido. La intensidad reflejó la rivalidad histórica entre ambas selecciones, una de las más seguidas del Caribe.

El equipo dominicano inició con jonrones de Juan Soto y Fernando Tatis, tomando la delantera con una lluvia de hits, ofensiva y bateo, pero luego los venezolanos a partir del quinto inning anotaron carreras hasta sumar la quinta vuelta y con las esperanzas de ganar el esperado desafío entre dos equipos invictos en el torneo.

Ya en la novena entrada, el pitcher dominicano otorgó varias bases por bola y permitió que Venezuela llenara las bases, sumando dos carreras a las tres previas, hasta que el manager Albert Pujol, lo retiró y convocó a otro con más velocidad y control en sus lanzamientos, sofocando la amenaza con una doble matanza que marcó el out 27 y el fin de las esperanzas de los venezolanos.

Cierre dramático en la novena: Dominicana sella la victoria

El desenlace llegó en la novena entrada, cuando República Dominicana rompió el empate con un rally decisivo impulsado por un doble al jardín izquierdo que encendió a la fanaticada.

Con dos corredores en base, el batazo produjo las carreras que inclinaron la balanza y dejaron a Venezuela contra las cuerdas.

El cerrador dominicano entró con autoridad, retirando a los tres bateadores que enfrentó y asegurando una victoria 7 x 5 que desató la celebración tricolor en las gradas del LoanDepot Park.

Con este triunfo, Dominicana no solo se queda invicto con el primer lugar del grupo, sino que envía un mensaje claro al torneo: llega a la fase de eliminación directa con ritmo, confianza y un lineup que luce más peligroso que nunca.

El dramático final dejó claro que tanto Dominicana como Venezuela llegan a la fase de eliminación directa como serios contendientes al título. El ambiente en Miami —con miles de banderas, cánticos y una energía que convirtió el estadio en un trozo del Caribe— confirmó que este fue uno de los partidos más vibrantes de toda la fase de grupos.