
- El FBI y autoridades federales ejecutan amplio operativo con el arresto de ocho sospechsos y 15 imputados, entre ellos enfermeras, un psicólogo, un quiropráctico y propietarios de hospicios en el sur de California y en Idaho
- Los investigadores señalan que el esquema incluía pagos ilegales de comisiones, falsificación de expedientes médicos y manipulación de diagnósticos para justificar tratamientos inexistentes. En algunos casos, los pacientes eran reclutados en supermercados o estacionamientos, sin evaluación médica real
Washington, EEUU — Una red de fraude al Medicare que operaba en el sur de California fue desmantelada tras una serie de operativos coordinados por el FBI, el Departamento de Justicia (DOJ), el IRS y la Oficina del Inspector General de Salud, (HHS‑OIG).
Las autoridades acusan a los implicados de haber robado **más de $50 millones mediante un esquema que utilizaba “hospicios falsos”, pacientes reclutados ilegalmente y facturación por servicios inexistentes.
El operativo, denominado “Operation Never Say Die”, culminó con la detención de ocho personas y cargos contra 15 acusados en total, entre ellos enfermeras, un psicólogo, un quiropráctico y propietarios de hospicios. Los arrestos se realizaron en distintos puntos del condado de Los Ángeles y en Idaho, precisa un comunicado.
Cómo operaba la red
Según la investigación federal, los acusados crearon y administraron hospicios que funcionaban como fachadas para desviar fondos del Medicare. Reclutaban a personas “que no padecían enfermedades terminales”, ofreciéndoles incentivos económicos para inscribirse como pacientes. En algunos casos, los reclutadores entregaban “sobres con dinero en efectivo” cambio de la participación en el fraude.
Según las autoridades, una de las acusadas, la enfermera Lolita Minerd, habría presentado más de $9.1 millones en reclamaciones falsas, recibiendo alrededor de $8.5 millones del programa federal. Otros implicados, como el psicólogo Gladwin Gill y su esposa, habrían desviado más de $4 millones mediante hospicios que nunca prestaron los servicios facturados.
Los investigadores señalan que el esquema incluía pagos ilegales de comisiones, falsificación de expedientes médicos y manipulación de diagnósticos para justificar tratamientos inexistentes. En algunos casos, los pacientes eran reclutados en supermercados o estacionamientos, sin evaluación médica real.
Respuesta de las autoridades
El FBI calificó al sur de California como un “entorno de alto riesgo” para el fraude en hospicios y programas de salud, debido al volumen de proveedores y la falta de supervisión estatal. “El país pierde cientos de miles de millones de dólares al año por fraude en salud”, advirtió Akil Davis, director asistente del FBI en Los Ángeles.
El DOJ, por su parte, afirmó que se está aplicando una política de “tolerancia cero” contra quienes desvían fondos destinados a pacientes vulnerables. “Los acusados convirtieron el cuidado al final de la vida en una operación para generar dinero”, señaló el fiscal Bill Essayli.
La operación forma parte de la Task Force para Eliminar el Fraude, impulsada por la vicepresidencia, que busca reforzar la vigilancia sobre proveedores de salud y mejorar la detección de patrones sospechosos mediante auditorías digitales y análisis de datos.
Próximos pasos
Los acusados enfrentan cargos federales que podrían resultar en hasta 10 años de prisión por fraude al sistema de salud, además de sanciones económicas y restitución de fondos. Las autoridades anticipan nuevas detenciones y ampliación de la investigación, ya que el esquema podría involucrar a más proveedores y reclutadores.






