
- La NASA calificó la jornada del lunes como “un éxito operacional y científico”, al validar los sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital en el entorno más exigente del viaje en la misión Artemis II
- Aunque Artemis II no incluye un alunizaje, su objetivo es decisivo: Demostrar que Orion y el cohete SLS pueden transportar astronautas de forma segura más allá de la órbita terrestre
Centro Espacial Houston, EEUU — La misión Artemis II vivió este lunes uno de sus momentos más críticos y simbólicos: el sobrevuelo cercano de la Luna, una maniobra que llevó a la nave Orion y a sus cuatro tripulantes a unos 7.400 kilómetros de la superficie lunar antes de iniciar el trayecto de regreso a la Tierra.
La NASA calificó la jornada como “un éxito operacional y científico”, al validar los sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital en el entorno más exigente del viaje.
Una tripulación preparada para un vuelo histórico

A bordo viajan Reid Wiseman, (comandante); Victor Glover, (piloto): Christina Koch (especialista de misión), y Jeremy Hansen (especialista de misión). Los cuatro han entrenado durante años para este vuelo, que marca el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna por primera vez desde 1972.
Durante el sobrevuelo, la tripulación realizó observaciones científicas, verificó la estabilidad térmica de la nave y completó pruebas de comunicación con la Red de Espacio Profundo, especialmente durante el paso por la cara oculta, donde Orion quedó incomunicada durante varios minutos, tal como estaba previsto.
La jornada de este lunes: maniobras, pruebas y validación de sistemas
El punto más delicado del día fue la maniobra de asistencia gravitacional, que permitió a Orion ajustar su trayectoria para iniciar el viaje de retorno. Los ingenieros de la NASA confirmaron que el motor principal ejecutó el encendido con precisión, un requisito indispensable para garantizar que la nave regrese a la Tierra en la ventana prevista.
La tripulación de la misión Artemis II tiene programado iniciar a la 1 y 45 minutos de la tarde de este lunes su ingreso a la parte opuesta de la cara oscura de la Luna, navegación que durará cerca de 50 minutos y ventana en la que se perderá toda comunicación telemétrica y de comunicación con el centro de control de Misión de la NASA en Houston, Texas. Los contactos se reanudarán una vez la cápsula Orión salga de la zona de sombra de la cara oculta lunar para enfilar rumbo al planeta azul.
Funciones específicas de cada astronauta en la jornada de hoy
Durante la jornada de este lunes, cada miembro de la tripulación asumió tareas diferenciadas para maximizar la recolección de datos y validar los sistemas de Orion. Reid Wiseman, como comandante, supervisó las maniobras críticas del sobrevuelo y coordinó las comunicaciones con el Centro Espacial Johnson.
Mientras, Victor Glover, piloto de la misión, estuvo a cargo de monitorear el rendimiento del sistema de propulsión durante el encendido de corrección de trayectoria y verificó la estabilidad de la nave en el punto de mayor aproximación lunar.
Christina Koch lideró la serie de experimentos biomédicos y las pruebas del sistema de soporte vital, además de documentar visualmente la superficie lunar para futuras operaciones de alunizaje.
Por su parte, Jeremy Hansen se encargó de las evaluaciones de navegación, la calibración de sensores y la recopilación de datos ambientales en el entorno de espacio profundo, esenciales para el diseño de futuras misiones tripuladas.
La tripulación también realizó pruebas de movilidad dentro del módulo, evaluó la respuesta de los trajes espaciales en microgravedad prolongada y documentó la iluminación lunar para futuras operaciones de alunizaje.
Koch y Hansen lideraron una serie de experimentos biomédicos destinados a medir la respuesta del cuerpo humano a la radiación en el espacio profundo, un factor clave para futuras misiones a Marte.
Propósito científico y técnico de Artemis II
Aunque Artemis II no incluye un alunizaje, su objetivo es decisivo: Demostrar que Orion y el cohete SLS pueden transportar astronautas de forma segura más allá de la órbita terrestre.
Además, la NASA busca validar:
– El rendimiento del sistema de soporte vital.
– La estabilidad de la nave en trayectorias de espacio profundo.
– La comunicación continua con la Tierra en condiciones extremas.
– La capacidad de la tripulación para operar durante un vuelo de más de 10 días.
Estos datos serán esenciales para Artemis III, la misión que intentará llevar astronautas al polo sur lunar.
Regreso a la Tierra
Tras completar la jornada alrededor de la Luna, Orion dará inicio a su trayectoria de retorno estimada para el 9 o el 10 de abril. Si todo continúa según lo previsto, la nave reingresará a la atmósfera terrestre a casi 40.000 km/h, protegida por el escudo térmico más grande y resistente jamás construido para una misión tripulada.






