No es la primera vez que León XIV se pronuncia sobre este trabajo entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz. A preguntas de los medios este martes en Castel Gandolfo, el Pontífice reiteró su deseo de que se convierta en una solución que ponga fin al conflicto y permita avanzar “por el bien de todos”. (Crédito: Captura de pantalla. Vatican Media)
  • Ante miles de fieles y peregrinos, el pontífice pidió a los gobiernos, funcionarios públicos y ciudadanos “un compromiso real y sostenido” para combatir prácticas que, según dijo, “erosionan la dignidad humana y debilitan la cohesión de los pueblos”
  • “Cuando la corrupción se normaliza, la esperanza se marchita y la participación cívica se vuelve frágil”, afirmó el Sumo Pontífice durante el Ángelus el domingo
  • León XIV calificó la corrupción como “una herida moral que desfigura a las instituciones, destruye la confianza social y golpea con mayor fuerza a los más pobres”.

Ciudad del Vaticano — Durante el rezo del Ángelus de este domingo en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV lanzó uno de sus mensajes más firmes del año contra la corrupción, calificándola como “una herida moral que desfigura a las instituciones, destruye la confianza social y golpea con mayor fuerza a los más pobres”.

Ante miles de fieles y peregrinos, el pontífice pidió a los gobiernos, funcionarios públicos y ciudadanos “un compromiso real y sostenido” para combatir prácticas que, según dijo, “erosionan la dignidad humana y debilitan la cohesión de los pueblos”.

El Papa advirtió que la corrupción no es solo un delito administrativo, sino “una forma de violencia silenciosa que roba oportunidades, desvía recursos y perpetúa injusticias”. En su mensaje, insistió en que los sistemas democráticos se ven particularmente afectados cuando la ciudadanía percibe que las decisiones públicas responden a intereses privados o redes ilícitas, informa ACI Prensa.

“Cuando la corrupción se normaliza, la esperanza se marchita y la participación cívica se vuelve frágil”, afirmó el Sumo Pontífice.

Llamado a los servidores públicos

León XIV dirigió un mensaje directo a quienes ejercen cargos de responsabilidad en la administración estatal, recordándoles que el servicio público “no es un privilegio, sino una misión que exige transparencia, rectitud y sacrificio personal”. Subrayó que los funcionarios deben ser “guardianes del bien común” y no “administradores de favores o beneficios particulares”.

El pontífice también pidió que los organismos de control, fiscalización y justicia actúen con independencia y valentía, sin ceder a presiones políticas o económicas. “La corrupción se combate con instituciones fuertes, pero también con conciencias despiertas”, señaló.

Impacto en la vida cotidiana

El Papa dedicó parte de su reflexión a explicar cómo la corrupción afecta directamente la vida de las familias, especialmente en países donde los servicios públicos dependen de presupuestos vulnerables. Mencionó que prácticas como el desvío de fondos, el soborno o la manipulación de contratos públicos “se traducen en hospitales sin recursos, escuelas deterioradas, infraestructuras inseguras y comunidades enteras abandonadas a su suerte”.

“Cada acto corrupto tiene un rostro humano detrás: un niño sin acceso a educación, un enfermo sin atención, un trabajador sin oportunidades”, expresó, invitando a los fieles a no considerar la corrupción como un fenómeno abstracto, sino como una cadena de decisiones que afectan a personas reales.

Responsabilidad ciudadana

El Papa también hizo un llamado a la sociedad civil, recordando que la lucha contra la corrupción no recae únicamente en los gobiernos. “Todos estamos llamados a rechazar la cultura del atajo, del favor indebido, de la indiferencia ante lo que no nos afecta directamente”, dijo. Enfatizó que la integridad comienza en los gestos cotidianos y que la educación en valores es una herramienta esencial para construir sociedades más justas.

Asimismo, alentó a los jóvenes a convertirse en “constructores de una nueva ética pública”, destacando que las nuevas generaciones tienen la capacidad de transformar estructuras y promover una cultura de honestidad.

Un mensaje para la comunidad internacional

En su cierre, León XIV instó a los organismos multilaterales y a los líderes globales a fortalecer la cooperación contra redes criminales que operan más allá de las fronteras nacionales. “La corrupción es un mal global que requiere respuestas globales”, afirmó, pidiendo mayor intercambio de información, protección a denunciantes y mecanismos de transparencia en proyectos internacionales.

El mensaje del Papa fue recibido con aplausos en la plaza y amplificado por conferencias episcopales de varios países, que destacaron su pertinencia en un contexto mundial marcado por escándalos financieros, crisis institucionales y creciente desconfianza ciudadana.