
Los jóvenes alzaron su voz en la proclama y exigieron que «el sistema de salud llegue con dignidad a los enfermos de los barrios más pobres, denunciaron la contaminación del Río Ozama como una herida abierta en la casa común»

Por Rose Mary Santana
Santo Domingo, República Dominicana. – En un acto cargado de simbolismo y fe, más de 900 jóvenes se concentraron este domingo 19 de abril en las riberas del Río Ozama para lanzar la proclama pascual “Renacidos, de lo Ordinario a lo Eterno”.
Convocados por la comisión de Pastoral Juvenil del Distrito Nacional, que dirige el Padre Marcelino Mieses Salas, alzaron sus voces en males sociales que les afectan, incluyendo, falta de salud, contaminación ambiental y otros en zona, según expresan.
El escenario fue idóneo para que a su vez el Padre Marcelino Mieses, leyera un manifiesto donde exige «fin de la impunidad y mayor honestidad en la gestión pública.»

En el marco del «Año del Bautismo» y la «Sinodalidad», la juventud católica del Distrito Nacional envió un contundente mensaje a la sociedad dominicana: “No somos el futuro, somos el presente, y no estamos perdidos”, enfatizó en el concurrido encuentro católico, presidido por el padre Marcelino Mieses, cura que tiene bajo su responsabilidad más de 60 parroquias.
Teniendo como telón de fondo las aguas del Ozama y las viviendas de sectores vulnerables, el padre Marcelino, en nombre de los jóvenes, leyó un manifiesto donde exige «el fin de la impunidad y mayor honestidad en la gestión pública.»

La proclama destacó la urgencia de proteger la “Casa Común”, citando la encíclica “Laudato si’ del Papa Francisco, y denunció la «precaria situación de salud y necesidades básicas que enfrentan los marginados en el entorno del río.»
Crisis ambiental y social en la zona
“El que vive en Cristo es una criatura nueva; lo viejo pasó, lo nuevo ha comenzado” (2 Corintios 5,17), fue la cita bíblica que sirvió de base para el compromiso de los participantes, quienes se definieron como agentes de cambio frente a la crisis ambiental y social.

El evento tuvo una eucaristía presidida por el arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de Santo Domingo Mons. Carlos Tomás Morel, quien durante su prédica invitó a los jóvenes a ser valientes y decididos ante las situaciones que le presenta la vida, a tener fe como los discípulos, siempre movidos y alimentados por el Señor.
“Ustedes como jóvenes, no se dejen desanimar, tengan coraje, tengan valentía, no se dejen doblegar por el miedo, por la inseguridad, firmeza siempre», sostuvo el prelado.
Agregó «aunque usted esté lleno de temor por dentro, muestre la cara más recia y mas dura y enfrente la cosa… pero no por soberbia ni por vanidad, porque tengo a cristo en mi corazón, fuerza interior que te ayuda a vencer todos los obstáculos de la vida, los discípulos se llenaron de valor.”
Los jóvenes alzaron su voz en la proclama y exigieron que» el sistema de salud llegue con dignidad a los enfermos de los barrios más pobres, denunciaron la contaminación del Río Ozama como una herida abierta en la casa común.»
Allí desmintieron las estadísticas que sugieren un alejamiento de los jóvenes de la Iglesia, reafirmando su compromiso con un “camino de santidad” activo y social.
Se contó con la animación musical de Alisber Zapata y Paola Pablo, cantautora dominicana residente en España. Durante el evento hubo adoración eucarística, se contó con la presencia de la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil.
El evento concluyó con un gesto de compromiso hacia los sectores circundantes y elevaron una oración por la paz y la dignidad humana en la República Dominicana.





