La ONU activó mecanismos de emergencia a través de OCHA e INSARAG, mientras que agencias como el PMA, ACNUR, OIM y UNOPS preparan envíos de alimentos, equipos técnicos y apoyo logístico. (Imagen: Fuente externa)
  • Se trata del evento sísmico más intenso que ha golpeado al país en más de un siglo, con impactos devastadores en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón
  • Según el balance oficial preliminar, la encargada de la Presidencia, Delcy Rodríguez, confirmó al menos 164 personas fallecidas y 971 heridas, además de unas 30 réplicas registradas tras los dos eventos principales

Caracas, Venezuela — Dos fuertes sismos consecutivos, de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela en la noche del miércoles 24 de junio, con epicentro cercano a San Felipe, en el estado Yaracuy.

Se trata del evento sísmico más intenso que ha golpeado al país en más de un siglo, con impactos devastadores en Caracas y en los estados La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.

Según el último balance oficial preliminar, la encargada de la Presidencia, Delcy Rodríguez, confirmó al menos 164 personas fallecidas y 971 heridas, además de unas 30 réplicas registradas tras los dos eventos principales.

La Guaira ha sido declarada “zona de desastre”, mientras que en la Gran Caracas se reporta el colapso de al menos diez edificios, junto con daños severos en viviendas, hospitales y vías de comunicación, informa Martí Noticias.

La infraestructura básica también se ha visto comprometida: cortes de electricidad, agua y gas afectan a amplios sectores urbanos, complicando las labores de rescate y la atención médica.

Más de 500 equipos de emergencia nacionales trabajan entre los escombros buscando sobrevivientes, en medio de escenas de angustia pero también de esperanza cada vez que se logra sacar a alguien con vida. El alerta de tsunami emitido para el Caribe fue cancelado aproximadamente una hora después de los sismos, pero el temor a nuevas réplicas mantiene a la población en la calle o en refugios improvisados.

Frente a la magnitud del desastre, el gobierno venezolano decretó estado de emergencia nacional, activando toda la red de salud pública y privada y solicitando apoyo del sector privado para maquinaria pesada en las labores de rescate. (Imagen: Fuente externa)

Además, se anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares, con recursos del Fondo Monetario Internacional, destinado a la reconstrucción de infraestructuras y viviendas destruidas.

La reacción internacional ha sido rápida. La ONU, a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), coordina el despliegue de equipos urbanos de búsqueda y rescate de distintos países mediante el Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAG).

El coordinador humanitario en Caracas, Gianluca Rampolla, trabaja con las autoridades venezolanas para identificar prioridades, mientras el jefe de ayuda de emergencia de la ONU, Tom Fletcher, ha pedido “todas las manos a la obra” para una respuesta completa y urgente.

Agencias como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ACNUR y UNOPS han expresado su solidaridad y se preparan para enviar alimentos, apoyo logístico, equipos técnicos y asistencia a comunidades desplazadas y afectadas. (Imagen: Fuente externa).

Paralelamente, gobiernos de la región y de otros continentes—entre ellos Brasil, Estados Unidos, México, Turquía y Portugal—han ofrecido ayuda humanitaria, insumos médicos y especialistas en rescate.

Diversos gobiernos y organismos internacionales han comenzado a movilizar asistencia para Venezuela tras los dos potentes sismos que dejaron más de un centenar de muertos, casi un millar de heridos y severos daños en infraestructura.

La ONU activó mecanismos de emergencia a través de OCHA e INSARAG, mientras que agencias como el PMA, ACNUR, OIM y UNOPS preparan envíos de alimentos, equipos técnicos y apoyo logístico.

En paralelo, Brasil, México, Estados Unidos, Colombia, Chile, Argentina, España, Portugal, Turquía y Francia anunciaron el envío de brigadas de búsqueda y rescate, hospitales de campaña, insumos médicos y apoyo financiero para los damnificados.

También países del Caribe, como República Dominicana y Trinidad y Tobago, ofrecieron transporte aéreo, personal de emergencia y corredores humanitarios.

Esta ola de solidaridad internacional se suma al estado de emergencia decretado por Caracas y a los esfuerzos locales para acelerar el rescate, la atención de heridos y la estabilización de servicios básicos en las zonas más afectadas.

En este primer momento, Venezuela vive una doble realidad: el duelo por las víctimas y la incertidumbre por las réplicas, pero también una movilización masiva de rescatistas, vecinos y organizaciones que, junto con la llegada de apoyo internacional, intentan transformar la tragedia en una oportunidad de reconstrucción y solidaridad.

Este será el gran reto en los próximos días: pasar de la emergencia inmediata a una respuesta sostenida que acompañe a las comunidades en la recuperación de sus vidas y de su memoria urbana.