
El caso de Ángel Martínez, tras su desacato y retención judicial –en medio de un vendaval de demandas y el debate de las redes y comunicadores desbocados–, plantea desafíos sobre el debido proceso y la Inquisición mediática en la República Dominicana.
La serie va por capítulo, / y el culebrón gira y gira. / Artículo por artículo, / como quiera que se mira
Por Cantaclaro
El caso de Ángel Martínez, no tiene ya precedente. Como en todos los festines, se divierte mucha gente. Emula la gran comedia, con realidad o fantasía. Cual novela al mediodía, con morbo y en demasía. La serie va por capítulo, y el culebrón gira y gira. Artículo por artículo, como quiera que se mira. Con esto de Ángel Martínez, la lógica del proceso, se pierde en el interín, con la fiebre y el suceso. Inquieta y llama a pensar, que en el debido proceso, no se le pueda juzgar, con todo el rigor y el peso. El horno está muy caliente, con el bolo y sin el bono. En la Justicia silente, arde la soga y el mono…






