Los expertos aseguran que reabrir la economía no es una tarea simple y dependerá de cómo el sistema de salud pública maneje la crisis sanitaria en los Estados Unidos. (Foto: Archivo).

Expertos explican cómo la nación puede reactivar el motor económico afectado por el virus chino.

Washington, D.C.–A medida que el número de nuevos casos diarios de COVID-19 disminuye y los hospitales empiezan a descongestionarse en la nación, crece la confianza de los estadounidenses en la reapertura de la economía.

Sin embargo, los expertos, alegan que reabrir la economía no es una tarea simple o sencilla, y que la planificación para ello debe comenzar de inmediato.

“El mejor momento para la reapertura variará no solo dependiendo del estado, sino incluso de la ciudad. Nuestra nación se extiende por todo el continente e incluye miles de condados y decenas de miles de municipios con una amplia gama de demografía, instalaciones de atención médica y densidad de población”, dijo Joel Griffith, investigador especializado en Reglamentos Financieros de la Fundación Heritage, informa The Epoch Times.

Los gobernadores de siete estados, incluyendo Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Rhode Island, Delaware, Pensilvania y Massachusetts conversaron el lunes por teléfono para crear una asociación multiestatal que examinará las posibilidades de reabrir la economía.

Griffith dijo que los negocios que tienen un riesgo limitado de empeorar la pandemia, como la manufactura, tiendas minoristas, peluquerías, campos de golf, restaurantes y talleres mecánicos, probablemente abran primero.

Agregó que “Mientras tanto, los teatros, los eventos deportivos, los locales de música, los clubes nocturnos y los cruceros —aquellos con mayor propensión a poner en contacto a un gran número de personas— pueden ser más lentos a la hora de reabrir.”

Alan Sager, experto en sistemas de salud pública de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, dijo que la reapertura dependerá de cómo el sistema de salud pública maneje la crisis.

“Poner fin a las restricciones no será un asunto de todo o nada. Creo que relajar el requisito de quedarse en casa y distanciarse será gradual. De lo contrario, el virus volverá con fuerza y puede causar estragos inconcebibles —muerte, enfermedad y destrucción económica duradera—”, dijo Sager. Añadió que reducir el número de nuevos casos a niveles muy bajos sería el primer paso para animar a los sistemas públicos a poner fin a las restricciones.

Griffith dijo que la ampliación de la disponibilidad de los test, la rápida notificación de los resultados de los test y el rastreo de contactos ayudará a los sistemas de atención de la salud a crear condiciones propicias para que las localidades vuelvan a abrir sus puertas antes de lo previsto.

Sager dijo que “test más exhaustivos, rápidos y precisos” generarán confianza en el bajo número de nuevos casos, y que el implacable rastreo de contactos es una necesidad para cualquier enfermedad infecciosa.

“El rastreo de contactos es muy laborioso y requiere mucho tiempo, por lo que solo puede funcionar cuando el número de nuevos casos es lo suficientemente bajo como para permitir un rastreo cuidadoso”, señaló Sager.

Si bien la mayor parte del mundo está bajo confinamiento total o parcial debido a la pandemia, las grandes compañías de tecnología y salud pública ya han estado trabajando en el desarrollo de la tecnología de rastreo de contactos.

“Las personas que se han recuperado del virus y tienen los anticuerpos en su sangre para probarlo, estarán entre los primeros en poder volver al trabajo ya que no pueden enfermarse y no harán mucho para propagar el virus si mantienen sus manos limpias”, dijo Sager.

Sin embargo, tomará más tiempo. “La reapertura de lugares sociales como restaurantes, bares, cines, eventos deportivos, reuniones sociales e incluso reuniones religiosas puede tener que ser retrasada hasta que podamos medir los efectos que tienen los trabajadores esenciales en los nuevos casos”, explicó Sager.

También señaló que los estados tienen la autoridad legal y práctica para planificar y decidir sobre los test, la autocuarentena, el rastreo de contactos y sobre cuándo permitir que las personas vuelvan a trabajar.

Griffith dijo que al reabrir el país, la administración debería proporcionar ayuda económica a las empresas y a los desempleados.

Mientras que Sager aconsejó a las autoridades que actuaran con cautela porque lo que hagan hoy durante la situación de pandemia determinará la libertad de la que disfrutará el público más adelante.