El campo del trabajo han cambiado y la tendencia es que “no será reversible”, en gran parte por las nuevas tecnologías y las ofertas de empleo remoto y autónomo que siguen al alza. (Foto: Cortesía de la Voz de América).

En Estados Unidos, casi 50 millones de personas dejaron sus empleos en 2021. Este año la tendencia se mantiene con una leve baja, a la vez que se instala en el entorno laboral otro fenómeno que también causa preocupación.

Washington DC — Este lunes, como cada año desde el 5 de septiembre de 1882, Estados Unidos celebra el Día del Trabajo. Esta vez la nación conmemora la fecha en un entorno de incertidumbre debido a los embates de la economía global y las tensiones geopolíticas.

En ese contexto, sigue en pie un fenómeno sin precedentes en el mundo laboral estadounidense bautizado por los expertos como “la gran renuncia”.

Esta tendencia y los efectos colaterales que está dejando en el ámbito del trabajo resultan en datos sin precedentes en 140 años de celebraciones de este feriado nacional. También por primera vez existen más puestos de trabajo disponibles que solicitantes de empleo en el país, según reflejan informes del Departamento de Trabajo, lo que marca una diferencia con momentos de incertidumbre del mercado laboral en otras épocas.

El mes de junio cerró, según indican registros de la División de Encuestas de Vacantes Laborales y Rotación Laboral (JOLTS, por sus siglas en inglés) de la cartera de Trabajo de la nación norteamericana con 4,2 millones de renuncias. En mayo y abril la situación fue similar. Los registros de julio y agosto se conocerán este mes.

Hay unas 11 millones de plazas sin cubrir en diferentes sectores de la economía estadounidense, según la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.

En paralelo a “la gran renuncia”, toma fuerza otro fenómeno que podría ser la transición a la salida de esta, que los expertos que monitorean el mercado laboral han denominado como “la renuncia silenciosa”.

Esta nueva tendencia se ha caracterizado porque el trabajador se limita a ejercer las funciones de lo pactado para su puesto, genera poca empatía con su entorno laboral y no asume un compromiso con la misión y visión de la compañía, además sopesa el tiempo libre y la calidad de vida, entre otras, sin abandonar el empleo.

En una tienda situada en la periferia de Washington, DC, la supervisora Aleida R. dijo a la Voz de América que «la gente no quiere trabajar». Incluso por la megafonía ofrecen a los clientes oportunidades de trabajo, pero las posiciones siguen libres, entre ellos puestos para vigilante y ayudantes de almacén.

«En la noche nos toca difícil, quedamos solamente dos (empleados) para estar con todo el movimiento», comenta mientras corre de la caja registradora hacia la zona donde han quedado desorganizadas las carretillas dejadas por los clientes para ubicarlas en su sitio.

Las agencias estadounidenses y numerosos expertos del sector creen que la tendencia de “la gran renuncia” va decayendo luego de comparar los momentos de máximas de renuncias masivas en 2021, que acumuló más de 47,8 millones de personas que abandonaron a voluntad sus puestos de trabajos.

Los sectores de la economía que han experimentado esta fuga son tan diversos como las edades, procedencia y niveles de profesionalismo de los trabajadores. Oficinistas, construcción, educación, atención sanitaria y servicio al cliente, entre otros, son los trabajos que están quedando vacantes.

Los observadores del tema que toman el pulso al mercado laboral coinciden en que las pautas de comportamiento previo a la pandemia de COVID-19 acerca de cómo se enfocaba el trabajo han cambiado, y la tendencia es que “no será reversible”, en gran parte por las nuevas tecnologías y las ofertas de empleo remoto y autónomo que siguen al alza.