
- Brigitte Bardot, fallecida a los 91 años este domingo, rompió con la sobria representación cinematográfica de las mujeres de los años cincuenta y pasó a personificar una nueva era de liberación sexual
- Su salto a la fama llegó con “Y Dios creó a la mujer” (1956), dirigida por Vadim, película que la convirtió en un fenómeno internacional
- En 1973, a los 39 años, Bardot decidió retirarse del cine y de la vida pública para dedicarse por completo a la defensa de los animales, causa que había marcado su sensibilidad desde joven.
París, Francia – La leyenda del cine francés, Brigitte Bardot, falleció este domingo a los 91 en su apartamento en la capital francesa. Fue una actriz en la memoria de un ícono que, en su mejor momento, puso el bikini, el deseo femenino y el cine francés en el mapa.
Brigitte Anne-Marie Bardot (nacida el 28 de septiembre de 1934 en París, Francia) fue una de las figuras más influyentes del cine europeo del siglo XX y un ícono cultural cuya imagen marcó profundamente la estética y la sensibilidad de los años cincuenta y sesenta.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rindió tributo este domingo a la actriz y cantante Brigitte Bardot, fallecida a los 91 años, resaltando su figura como símbolo de libertad y legado universal para el país.
“Sus películas, su voz, su gloria deslumbrante, sus iniciales, sus penas, su generosa pasión por los animales, su rostro convertido en Marianne; Brigitte Bardot encarnaba una vida de libertad. Existencia francesa, brillo universal. Ella nos conmovía. Lloramos a una leyenda del siglo”, expresó Macron en la red social X, pocas horas después de conocerse la noticia del fallecimiento.

En la pantalla, era una mezcla francesa de encanto gatuno y sensualidad continental. Una publicación la llamó «la princesa del puchero y la condesa del encanto», pero fue una imagen que llegó a detestar.
Proveniente de una familia burguesa, inició su formación artística como estudiante de ballet antes de ser descubierta como modelo adolescente.
Comercializada sin piedad como un símbolo sexual, Brigitte Bardot puso el cine francés en el mapa. Rompió con la sobria representación cinematográfica de las mujeres de los años cincuenta y pasó a personificar una nueva era de liberación sexual.
Un amigo de la familia la convenció de posar para la portada de Elle, la revista femenina líder en Francia, y las fotografías causaron sensación.
En aquella época, las mujeres de moda llevaban el pelo corto, combinaban cuidadosamente sus accesorios y lucían chaquetas a medida y vestidos de noche sedosos.
El cabello de Brigitte le caía sobre los hombros. Con el cuerpo ágil y atlético de una bailarina, no se parecía en nada a sus compañeras modelos.
Su aparición en la portada de “Elle” a los 15 años llamó la atención del joven director Roger Vadim, quien contribuyó a moldear su imagen pública como una figura sensual, libre y provocadora.
Su salto a la fama llegó con “Y Dios creó a la mujer” (1956), dirigida por Vadim, película que la convirtió en un fenómeno internacional y en símbolo de la revolución sexual emergente.
A lo largo de su carrera cinematográfica, Bardot participó en más de 40 películas, entre ellas “El desprecio” (1963), considerada una de sus interpretaciones más complejas y recordadas.
También incursionó en la música durante los años sesenta, consolidando su estatus como estrella multifacética.
En 1973, a los 39 años, Bardot decidió retirarse del cine y de la vida pública para dedicarse por completo a la defensa de los animales, causa que había marcado su sensibilidad desde joven.
En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot para la protección de los animales, una organización que ha tenido un impacto significativo en campañas contra el maltrato animal y en la promoción de leyes de protección en Francia y otros países.
Su vida personal fue objeto de intensa atención mediática: se casó en varias ocasiones, entre ellas con Roger Vadim, Jacques Charrier y Gunter Sachs, y tuvo un hijo, Nicolas Charrier.
A lo largo de los años, Bardot también generó controversias por algunas de sus declaraciones públicas, aunque su legado artístico y su activismo continuaron siendo ampliamente reconocidos.
Hasta el último día de su vida, pero retirada del foco mediático, Brigitte Bardot fue vista como un símbolo perdurable de una época y como una figura que transformó tanto la cultura popular como el activismo moderno en defensa de los animales.






