
Entonces, ¿cómo es posible que el Estado y el sector privado dominicano no entiendan el capital que representa la diáspora dominicana para el desarrollo de nuestra nación?
Por Rodolfo R. Pou* y María Victoria Abreu*
Entonces, ¿cómo es posible que el Estado y el sector privado dominicano no entiendan el capital que representa la diáspora dominicana para el desarrollo de nuestra nación?
Países como India han logrado integrar a científicos de su diáspora en proyectos de innovación tecnológica y educación superior, a través de programas como Global Initiative of Academic Networks (GIAN), que invita a académicos indios en el extranjero a impartir cursos y desarrollar investigaciones en universidades locales.

En el sector del emprendimiento, la diáspora suele jugar un rol catalizador, especialmente en economías emergentes.
Por ejemplo, en países como Nigeria o Vietnam, los emigrados han fundado empresas tecnológicas, incubadoras y fondos de inversión que fomentan el desarrollo del ecosistema emprendedor.
En Ruanda, la diáspora ha sido clave en el auge de startups en sectores como Fintech, salud y agricultura de precisión, ofreciendo no solo capital, sino también mentoría y conexión con mercados internacionales.
Del mismo modo, en América Latina, emprendedores de la diáspora colombiana y mexicana han creado plataformas de comercio digital y soluciones tecnológicas que no solo generan empleo, sino que también modernizan la infraestructura empresarial en sus países de origen.

Estas contribuciones no sólo generan riqueza económica, sino también transformación estructural en sectores prioritarios.
Entonces, ¿cómo es posible que el Estado y el sector privado dominicano no entiendan el capital que representa la diáspora dominicana para el desarrollo de nuestra nación?
Más de 3 millones de personas que se identifican como dominicanos residen fuera del territorio nacional.
Entre ellos decenas de miles de profesionales y técnicos especializados manejando presupuestos y encabezando instituciones y dependencias gubernamentales.
Una gran parte de ellos se interesan en compartir sus conocimientos y relaciones, o bien servir de voluntario en programas de causas justas aquí y allá. ¿Qué o cuánto representa eso?
Más allá de la plusvalía en sus propiedades comerciales y residenciales, la diáspora criolla cuenta con más de 150 mil millones de dólares en ingreso salarial anual y otros 10 mil millones en sus cuentas bancarias.
¿Qué hace falta para que despierten y no dejen pasar la oportunidad de incluir a millones de dominicanos y dominicanas que -aun viviendo en el extranjero- son un activo importantísimo y tienen un inmenso potencial aún por descubrir? ¿Es que no pueden ver más allá de las remesas?
Continuará …….
Nota: Los conceptos emitidos en esta artículo son de la exclusiva responsabilidad del articulista y este medio no se hace responsable de los señalamientos en su opinión.






