«Pero la independencia dominicana no solo se honra en los libros de historia; vive en su cultura vibrante.
Vive en el merengue, ritmo que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, elevando ante el mundo una de las expresiones más auténticas del alma dominicana», Edward Mena, Director de AIPEH en Miami
Por Edward Mena
Cada 27 de febrero celebramos la independencia de la República Dominicana, una fecha que no solo marca el nacimiento de una nación libre, sino también la afirmación de una identidad profundamente arraigada en la historia, la valentía y la cultura.

La gesta independentista de 1844, liderada por visionarios como Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, no fue simplemente un acto político. Fue una declaración de dignidad. Fue el grito firme de un pueblo decidido a construir su propio destino, a defender su soberanía y a forjar una patria basada en principios de libertad y autodeterminación.
Pero la independencia dominicana no solo se honra en los libros de historia; vive en su cultura vibrante.
Vive en el merengue, ritmo que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, elevando ante el mundo una de las expresiones más auténticas del alma dominicana.
Vive también en la bachata, que ha conquistado escenarios internacionales, en su literatura, su gastronomía y en la calidez incomparable de su gente.
Hablar de la República Dominicana es hablar de resiliencia, creatividad y pasión. Es reconocer el legado africano, europeo y taíno que se entrelaza en cada expresión artística.
Es valorar su impacto en el deporte, las artes visuales, la música y en una diáspora que, desde distintos rincones del mundo, continúa elevando con orgullo el nombre de su tierra.
Desde la Asociación Internacional de Arte y Cultura Hispana (AIPEH), como director ejecutivo del capítulo Miami, reafirmamos nuestro compromiso con la promoción, preservación y proyección del arte y la cultura hispana como pilares fundamentales de identidad y unidad.
Creemos firmemente que la cultura es una forma de soberanía. Un país que honra sus raíces, protege su patrimonio y proyecta su arte al mundo fortalece su independencia cada día.
Hoy celebramos no solo una fecha histórica, sino un espíritu que sigue vivo.
La independencia es memoria, pero también es compromiso. Compromiso con la educación, con la identidad, con el arte y con las nuevas generaciones que continuarán escribiendo la historia dominicana.
Que viva la República Dominicana.
Que viva su cultura.
Que viva su gente.






