El acuerdo anunciado por la Casa Blanca representa el mayor avance diplomático entre Washington y Teherán en años. Europa lo celebra como un “punto de inflexión” para la estabilidad regional, mientras los mercados energéticos ya muestran señales de alivio.

El Senado había aprobado el paquete, pero los republicanos de la Cámara lo rechazaron, dejando a los agentes frente a un segundo o tercer cheque perdido en plena temporada alta de viajes. DHS indicó que los pagos podrían comenzar tan pronto como el 30 de marzo, aliviando a unos 60.000 empleados que trabajaban sin remuneración

Washington, EEUU — La orden ejecutiva del presidente Donald Trump para garantizar el pago inmediato a los empleados de la TSA surgió tras el colapso del proyecto de financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional en el Congreso, un bloqueo impulsado por la bancada republicana en la Cámara de Representantes.

El Senado había aprobado el paquete, pero los republicanos de la Cámara lo rechazaron, dejando a los agentes frente a un segundo o tercer cheque perdido en plena temporada alta de viajes.

Qué dispuso la orden presidencial

El presidente Trump instruyó al Departamento de Seguridad Nacional a redirigir fondos con “nexo lógico” hacia las operaciones de la TSA para cubrir salarios y beneficios acumulados durante el cierre parcial.

DHS indicó que los pagos podrían comenzar tan pronto como el 30 de marzo, aliviando a unos 60.000 empleados que trabajaban sin remuneración.

Cómo se llegó al bloqueo legislativo

El acuerdo bipartidista que avanzó en el Senado se desplomó en la Cámara por oposición republicana, que exigía cambios más amplios en las operaciones de ICE y otros componentes del DHS.

La falta de consenso prolongó el cierre iniciado en febrero y elevó las ausencias de agentes, con tasas récord en aeropuertos como JFK y Baltimore-Washington.

Reacciones y clima político

El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, agradeció la decisión presidencial, calificándola como un paso necesario para frenar el “caos” en los aeropuertos.

Legisladores republicanos la celebraron como un acto de liderazgo, mientras que demócratas insistieron en que las negociaciones nunca se habían detenido y que el estancamiento respondía a demandas unilaterales.