El presidente dominicano Luis Abinader concedió la nacionalidad dominicana a Mario Vargas Llosa en 2023.

El novelista y literato peruano de 89 años, Mario Vargas Llosa, Permio Nobel de Literatura y autor de novelas como Pantaleón y las  Visitadoras, La Ciudad y los Perros, Conversación en la Catedral y La Fiesta del Chivo, entre más de 20  obras del llamado Boom latinoamericano del siglo pasado, falleció este domingo en su hogar, confirmaron sus familiares en Lima

Lima, Perú — El escritor peruano Mario Vargas Llosa, autor de más de 20 novelas y libros de ensayos, ganador del Premio Nobel de Literatura, del premio Príncipe de Asturias, integrante de la Academia Francesa, entre otros reconocimientos, falleció hoy (domingo) a los 89 años por una enfermedad.

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Hasta sus últimos momentos estuvo acompañado de Patricia Llosa Urquidi, su esposa. Le sobreviven sus tres hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana Vargas Llosa y ocho nietos.

“Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, Mario Vargas Llosa, ha fallecido hoy en Lima”, dijo en redes sociales Álvaro Vargas Llosa, hijo mayor del literato, peruano universal por excelencia de las letras y que marcó generaciones de lectores y admiradores en todo el mundo.

“Procederemos en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones. No tendrá lugar ninguna ceremonia pública. Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de sus seres cercanos.

Sus restos, como era su voluntad, serán incinerados”, añade.

En 2023, el presidente dominicano Luis Abinader concedió la nacionalidad dominicana a Mario Vargas Llosa. El escritor peruano, ganador del Premio Nobel de Literatura, había expresado su deseo de pasar más tiempo en República Dominicana, por lo que la Presidencia dominicana le ofreció la ciudadanía, la cual fue aceptada por el insigne novelista latinoamericano.

Los inicios del «escribidor»

Mario Vargas Llosa nació en Arequipa el 28 de marzo de 1936,. Único hijo de la pareja compuesta por Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Un año después ambos se separan y la madre se muda a Bolivia, donde vive con el futuro escritor y su familia materna hasta cumplir los nueve años de edad.

“Siempre me he sentido arequipeño, aunque no he vivido nunca en Arequipa desde que salí de ella de niño”, contará a los 77 años, en marco de la donación de su biblioteca a la Ciudad Blanca.

Es en la ciudad de Cochabamba donde aprendió a leer como alumno del colegio La Salle, algo que atribuye al hermano Justiniano; por esas épocas leyó “20.000 leguas de viaje submarino” del francés Julio Verne, así como “El árabe” de Edith Maude Hull, y también “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda, aunque a escondidas (su madre le tenía prohibido tocar ese libro, reveló el autor el 2020 en una de sus columnas “Piedra de toque”).

Tras su estancia en Cochabamba volvió a Piura, en l Perú, donde continuó sus estudios en el Colegio Salesiano. En esta ciudad, en “los últimos días de 1946 o los primeros de 1947”, es donde conoció a su padre, al que creía muerto y que acababa de reconciliarse con su madre.

La relación con su padre fue tirante; Ernesto Vargas era un hombre duro, inflexible y de arrebatos violentos. Al vivir bajo el mismo techo, el futuro escritor conoció el miedo.

“Yo sentía pánico. Me temblaban las piernas. Quería volverme chiquito, desaparecer. Y, cuando, sobreexcitado con su propia rabia, se lanzaba a veces contra mi madre, a golpearla, yo quería morirme de verdad, porque incluso la muerte me parecía preferible al miedo que sentía. A mí me pegaba también”, dijo en su autobiografía “El pez en el agua”.

Sus padres se pelearán y reconciliarán numerosas veces a lo largo de la adolescencia del escritor. Dora no dejará a Ernesto, del que depende económicamente, y Ernesto no dejará sus conductas.

Se mudó a Lima, donde estudió en el colegio La Salle el sexto de primaria y el primero y segundo de secundaria. En 1948 un sacerdote de este colegio le hizo tocamientos indebidos.

Vargas Llosa atribuyó a este abuso el por qué se alejó de la vida religiosa que le inculcó su madre, una mujer católica. Pasarán 45 años antes de que haga públicos los tocamientos que el hermano Leoncio, con “un hilito de baba en su boca”, le hizo en la bragueta.

En 1950 su padre, obsesionado con reforzarle la masculinidad, lo hizo entrar al Colegio Militar Leoncio Prado del Callao, provincia constitucional vecina de Lima.

Estudiar allí fue un sufrimiento, empezando con el llamado “bautizo”, abuso físico y sexual disfrazado de rito de pasaje ejercido por los alumnos de años superiores.

A pesar del martirio el escritor considera que su paso por esta institución fue más positivo que negativo, en esos claustros leyó completa la saga de los Mosqueteros de Alejandro Dumas, además de empezar a desarrollar su vocación de escritor.