Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico, han generado preocupación por sus posibles efectos en la salud humana, ya que pueden ser ingeridos, inhalados y absorbidos por el cuerpo.

Al menos ocho alimentos de consumo diario contaminados con microplásticos ocultos y cómo limitar su consumo. Te sorprendería saber cuántos de estos alimentos cotidianos contienen microplásticos en su interior. El 88 % de las proteínas vegetales y animales contienen algún nivel de microplásticos

California, EEUU — Es oficial: Los microplásticos no solo se encuentran en el pescado. Parecen estar presentes en todo, incluso en cosas tan cotidianas como el chicle.

Investigadores de la UCLA descubrieron que los microplásticos se liberan directamente en nuestra boca cada vez que masticamos un chicle. Además, un nuevo estudio publicado en Chemistry for Life analizó 10 marcas de chicles y descubrió que todas contenían microplásticos.

Se estima que una persona promedio ingiere entre 39.000 y 52.000 partículas de microplástico al año solo a través de alimentos y bebidas. Esa cifra se acerca a las 120.000 si se incluyen las partículas suspendidas en el aire, informa CNET.

Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico, han generado preocupación por sus posibles efectos en la salud humana, ya que pueden ser ingeridos, inhalados y absorbidos por el cuerpo.

Si bien la investigación aún está en curso, algunos estudios sugieren que los microplásticos podrían estar relacionados con problemas respiratorios, inflamación, daño al sistema inmunológico, alteraciones hormonales, y potencialmente con enfermedades neurodegenerativas y cáncer.

Los 8 principales alimentos de tu dieta que contienen microplásticos:

  1. Mariscos – Una de las principales formas en que las partículas de plástico llegan a nuestros alimentos es a través de plásticos de un solo uso que se descomponen y se introducen en los cursos de agua y el suelo. Al llegar a los océanos, terminan en nuestros mariscos.
  2. Bolsitas de té – Para fabricar bolsitas de té se suele usar un plástico llamado polipropileno , e incluso si se eligen bolsitas de papel, pueden contener microplásticos. El problema es que, al entrar en contacto con agua caliente, estos microplásticos pueden liberarse en el té.
  3. Arroz – El arroz también es un foco de microplásticos. Un estudio de la Universidad de Queensland descubrió que por cada media taza de arroz hay de 3 a 4 miligramos de plástico . Si usas paquetes de arroz instantáneo, esa cifra es cuatro veces mayor: 13 miligramos.
  4. Sal y azúcar – Al añadir un poco de sal a la cena, se ingiere una cantidad involuntaria de microplásticos. Es difícil evitar la sal. Está presente en casi todo lo que comemos, y nuestro cuerpo necesita cierta cantidad de sodio para mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos.
  5. Agua embotellada – El agua embotellada es una de las fuentes más conocidas de microplásticos y nanoplásticos. Un estudio estimó que hay alrededor de 240.000 partículas de plástico en un litro de agua embotellada.
  6. Miel – Las fibras microplásticas se pueden rastrear hasta las abejas y la contaminación. Un estudio que investigó si los microplásticos ingeridos o transportados por las abejas se incorporaban posteriormente a las colmenas reveló que las abejas pueden continuar dispersando microplásticos a través de la miel.
  7. Frutas y verduras – Las frutas y verduras son parte esencial de una dieta equilibrada. También pueden contener microplásticos. Un estudio con muestras de frutas y verduras reveló que las manzanas eran las frutas y las zanahorias las verduras más contaminadas.
  8. Proteínas – Un estudio reciente realizado por investigadores de Ocean Conservancy reveló que el 88 % de las proteínas vegetales y animales contienen algún nivel de microplásticos. Se reveló que los camarones empanizados contenían un promedio de 300 microplásticos por porción. Los nuggets vegetales contenían 100 microplásticos por porción.

Posibles efectos de los microplásticos en la salud:

Problemas respiratorios:

  • La inhalación de microplásticos puede provocar inflamación, estrés oxidativo y deterioro de la función pulmonar.

Daño al sistema inmunológico:

  • Se ha observado que los microplásticos pueden afectar el sistema inmunológico, causando inflamación crónica y desequilibrios.

Alteraciones hormonales:

  • Algunas investigaciones sugieren que los microplásticos podrían interferir con el sistema endocrino, afectando la producción y función de las hormonas.

Problemas neurológicos:

Se ha encontrado que los microplásticos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro, donde podrían provocar inflamación y contribuir a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

Riesgo de cáncer:

Algunos estudios sugieren una posible relación entre la exposición a microplásticos y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal y el de pulmón.

Efectos en la reproducción:

Se ha investigado la posibilidad de que los microplásticos afecten la salud reproductiva, incluyendo la infertilidad masculina y femenina.

Problemas cardiovasculares:

Un estudio reciente sugiere que la presencia de microplásticos en placas arteriales podría aumentar el riesgo de infartos y otros problemas cardiovasculares.

¿Cómo entran los microplásticos al cuerpo?

Los microplásticos pueden ingresar al cuerpo a través de diversas vías:

  • Ingestión:
  • A través de alimentos y bebidas contaminadas con microplásticos, provenientes de envases, utensilios de cocina o la cadena alimentaria.
  • Inhalación:
  • El aire contaminado con microplásticos puede ser inhalado, especialmente en zonas urbanas y áreas con residuos sólidos.
  • Absorción cutánea:
  • Aunque la piel actúa como barrera, se están investigando posibles vías de entrada a través de folículos pilosos, glándulas sudoríparas y heridas.

Medidas para reducir la exposición

La reducción de la exposición a los microplásticos es un desafío, pero algunas medidas pueden ayudar:

  • Reducir el consumo de plástico
  • Elegir productos con menos envases plásticos, utilizar bolsas reutilizables y evitar utensilios de cocina de plástico.

Filtrar el agua potable:

  • Utilizar filtros de agua que puedan retener microplásticos.
  • Evitar el uso de cosméticos con microplásticos:
  • Leer las etiquetas de los productos y evitar aquellos que contengan microesferas o partículas plásticas.

Reducir la contaminación del aire:

Apoyar iniciativas para reducir la contaminación del aire y promover prácticas sostenibles.

En resumen, los microplásticos son un problema creciente con posibles implicaciones para la salud humana. Si bien la investigación está en curso, es importante tomar medidas para reducir la exposición a estas partículas y promover prácticas más sostenibles que protejan tanto el medio ambiente como nuestra salud.