Tras la investigación por parte del Buró Federal de Investigaciones, FBI, también se determinó que el recluso traficaba alcohol y otros productos hasta celulares en la cárcel

Ocala ,Florida – Un recluso de una cárcel federal en Florida enfrentaría hasta 10 años más sumados a su caso anterior, tras ser acusado nuevamente, esta vez por tráfico de fentanilo, otras drogas, alcohol y artículos en la prisión donde está confinado.

De acuerdo a la Fiscal Federal Interina Sara C. Sweeney, actuante en el caso, José Santos Pardo (25 años, residente en Homestead) se declaró culpable de posesión de tráfico por parte de un recluso federal.

Santos Pardo enfrenta hasta 10 años de prisión federal. Aún no se ha fijado la fecha de sentencia de acuerdo se conoce en el caso.

Un gran jurado federal emitió una acusación formal sustitutiva contra Santos Pardo el 18 de marzo de 2025.

Según los registros judiciales, en 2022, Santos Pardo se encontraba recluido en el Complejo Correccional Federal Coleman (FCC Coleman).

Fue asignado a una sección de baja seguridad de la prisión, donde los reclusos no están confinados por vallas.

Detalla el FBI y de acuerdo al expediente que, «la noche del 19 de noviembre de 2022, un funcionario penitenciario observó a Santos Pardo corriendo por la cuneta de la carretera hacia su unidad de alojamiento con dos bolsas de lona y una bolsa de basura.»

El personal de la Oficina Federal de Prisiones confrontó a Santos Pardo y revisó las bolsas, siendo ahí cuando se percataron del delito.

Estas contenían contrabando, incluyendo drogas, tabaco, varias botellas de alcohol y 14 teléfonos celulares.

Durante una entrevista con las autoridades, Santos Pardo admitió haber recogido las bolsas de la carretera para llevarlas de regreso a su unidad de alojamiento.

Los reclusos del FCC Coleman tienen prohibido poseer estos artículos porque amenazan el orden, la disciplina y la seguridad de la prisión, o la vida, la salud y la seguridad de los reclusos federales y el personal.

Este caso fue investigado por el FBI y la Oficina Federal de Prisiones. Está a cargo de la fiscal federal adjunta Hannah Nowalk Watson.