Guido Gómez Mazara afirmó que las noticias falsas no solo son un problema exclusivamente comunicacional, sino una amenaza multidimensional que compromete la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y responsables.

Los rumores engañan y destruyen, las mentiras confunden y envenenan la verdad, el odio se propaga sin control, y mientras tanto, nadie rinde cuentas. ¿Cuánto tiempo más esperaremos? ¿Cuántas reputaciones deben ser destruidas y cuántas vidas arruinadas antes de entender que la libertad sin responsabilidad se convierte en un peligro?

Por Ligia Bonetti*

Cuándo llegará el día en que las redes sociales constituyan un espacio donde la libertad de expresión no sea sinónimo de impunidad ni arma para la destrucción reputacional de personas e instituciones? Hoy, cualquiera puede difamar, manipular la opinión pública y fomentar el odio sin enfrentar consecuencias reales.

Estas plataformas digitales, concebidas como herramientas de conexión, han dado voz a quienes antes no la tenían y pueden jugar un rol de contrapeso en la sociedad, impulsando la transparencia en el gobierno y los negocios al vigilar malas prácticas.

Sin embargo, también se han convertido en algunos casos, en instrumentos de desinformación y manipulación, donde la libertad de expresión muchas veces deriva en anarquía digital e irresponsabilidad. Para evitar que se transformen en una selva sin reglas, es fundamental regularlas, asegurando que quienes deciden tener perfiles sean civilmente responsables de sus actos.

La inacción frente a esta realidad nos hace cómplices. Si no alzamos la voz, permitimos que estas prácticas destructivas se normalicen. Hoy afecta a otros, pero tarde o temprano, cualquiera puede ser la próxima víctima. No podemos aceptar un mundo donde un simple clic pueda arruinar vidas sin repercusiones.

Los rumores engañan y destruyen, las mentiras confunden y envenenan la verdad, el odio se propaga sin control, y mientras tanto, nadie rinde cuentas.

¿Cuánto tiempo más esperaremos? ¿Cuántas reputaciones deben ser destruidas y cuántas vidas arruinadas antes de entender que la libertad sin responsabilidad se convierte en un peligro?

No se trata de censurar ni de silenciar voces, sino de establecer un marco de consecuencias justo.

No podemos seguir postergando este debate mientras el daño se multiplica. La falta de control solo beneficia a los perversos, aquellos que manipulan, destruyen y actúan desde las sombras, sin dar la cara, pero también sin enfrentar las consecuencias de sus actos.

Nadie es dueño de la única verdad, excepto de la suya propia.

La realidad es compleja, y ante cualquier duda, lo que debemos exigir no es la imposición de opiniones, sino el respeto y la búsqueda de los hechos.

La especulación no es un camino hacia la verdad; es su enemiga más peligrosa. Cuando permitimos que el rumor y la conjetura reemplacen la evidencia, abrimos la puerta a la desinformación y la manipulación.

La única defensa contra este caos es el compromiso con la verdad basada en hechos, no en suposiciones.

Aunque recientemente le dije a un amigo, que para mí, la verdad es un faro que ninguna sombra de calumnia puede apagar, y que quienes caminan con integridad no necesitan defenderse porque el tiempo y sus obras hablarán por ellos.

Creo firmemente que debemos establecer reglas claras y justas, de lo contrario, seremos rehenes de la desinformación, el resentimiento y la distorsión.

¡Es momento de actuar y debemos hacerlo ahora!

Breve sobre la autora:

Ejecutiva con más de 30 años de experiencia en el sector industrial, actualmente Presidente Ejecutiva de Grupo SID. A lo largo de su trayectoria, ha sido reconocida por su enfoque en la innovación, sostenibilidad y responsabilidad social empresarial, posicionando a Grupo SID como referente.

La Sra. Ligia Bonetti nació en Santo Domingo, es hija de José Miguel Bonetti Guerra y Consuelo Amelia Du-Breil Bancalari.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Carol Morgan y sus estudios universitarios en Wheaton College, Estados Unidos, donde se graduó como Licenciada en Economía. Ha realizado estudios de educación avanzada en Marketing y Economía de BlockChain y Activos Digitales en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania y en el programa de CEO en la Universidad Northwestern en Chicago.

Laboró en el Chase Manhattan Bank por un período de 3 años, como Gerente de Cuentas Corporativas y Multinacionales, participando en un entrenamiento en el New York Chase Development Center, para luego continuar sus funciones en Santo Domingo.

A su salida del sector bancario ingresa en el 1994 como Gerente Administrativa en Macro IKS, compañía subsidiaria de SID, dedicada a la comercialización de los productos en los sectores industriales, de foodservices y establecimiento alianzas estratégicas con multinacionales.

En el 1996 se integra a MercaSID, en ese momento Sociedad Industrial Dominicana, ocupando posiciones en área de compras, mercadeo y la Vicepresidencia de Negocios de las Divisiones Industrias, Foodservice y Marcas Importadas.

En el 2015 es nombrada Presidente Ejecutivo del Grupo SID con la responsabilidad de la dirección general de las empresas MercaSID, Induveca e Induspalma. De esta forma Ligia Bonetti inicia el liderazgo de la tercera generación de este importante grupo empresarial.

Con una clara visión de colaborar en el desarrollo del país, ha participado activamente en organizaciones empresariales, siendo parte de importantes reformas económicas y sociales e institucionales.

*Ligia Bonetti es una exitosa empresaria de la República Dominicana. Es Presidenta y CEO del Grupo SID desde enero de 2015