La organización periodística describe un clima sombrío para este eje, puntual de la democracia y el ejercicio de la comunicación con ética y criterio informativo
Reporteros Sin Fronteras indica que «América Latina se hunde»
Miami, FL.- Por primera vez en la historia de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), más de la mitad de los países del mundo se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave”.
En los 25 años de historia del ránking, la puntuación media del conjunto de los países analizados nunca ha sido tan baja.
Arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional, erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias.
El indicador legal es el que más ha bajado este año, evidenciando una creciente criminalización del periodismo.
A nivel regional, las Américas experimentan un cambio significativo a peor, con el descenso de siete puestos de Estados Unidos, y el desplome de varios países latinoamericanos, sumidos en una espiral de violencia y represión.
Al ofrecer una perspectiva conmemorativa de sus 25 años, RSF no se limita a mirar hacia atrás, sino que encara de lleno el futuro reflexionando sobre una pregunta sencilla: ¿hasta cuándo vamos a tolerar la asfixia del periodismo, la obstaculización sistemática de los periodistas y la erosión continua de la libertad de prensa?
Porque, mientras los ataques contra el derecho a la información se diversifican y se vuelven más sofisticados, sus autores ya no se ocultan: los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora. Ante esto, la pasividad se convierte en una forma de complicidad.
Ya no basta con reafirmar principios: son indispensables políticas de protección activa, y éstas deben ser impulsoras.
Para empezar, hay que poner fin a la criminalización del periodismo: el uso indebido de las leyes de seguridad nacional, las acciones judiciales abusivas, las trabas sistemáticas a quienes investigan, revelan y denuncian.
«Los mecanismos de protección siguen siendo demasiado débiles, el derecho internacional se desmorona y la impunidad prospera. Se necesitan garantías firmes y sanciones reales», indica la prestigiosa organización.
La pelota está en el tejado de las democracias y de sus ciudadanos.
«Les corresponde a ellos plantar cara a quienes imponen el silencio. Porque el contagio autoritario no es una fatalidad», señala en su editorial Anne Bocandé
Por primera vez en 25 años:
La puntuación media global del conjunto de los países analizados alcanza un mínimo histórico.
Más de la mitad de los países del mundo (52,2 %) se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave”. En la primera edición de 2002, eran una ínfima minoría (13,7%).
También en 2002, el 20 % de la población mundial vivía en un país donde la situación de la prensa se percibía como “buena”. Veinticinco años después, menos del 1 % de la población mundial disfruta de esta situación favorable.
Puede ver el informe completo aquí:https://rsf-es.org/clasificacion-rsf-2026-la-libertad-de-prensa-en-el-mundo-cae-a-su-nivel-mas-bajo-en-25-anos/




