Vacuna del COVID-19.

Una carta de los CDC notifica a los gobernadores estatales preparar centros de distribución de vacunas en EE.UU.

Washington, D.C.–Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) les han avisado a gobernadores y oficiales de salud pública en los Estados Unidos que se preparen para distribuir una posible vacuna del coronavirus este noviembre.

Según reporta The Hill, el director del CDC, Robert Redfield informó a oficiales estatales en una carta que pronto permisos serán pedidos para construir centros de distribución de vacunas.

Los permisos serían realizados vía una compañía de cuidado médico basada en Texas, McKesson Corporation.

La carta les pide a los gobernadores a no exigir los requerimientos que pudieran retrasar la construcción de estos sitios.

“El tiempo normal necesario para obtener estos permisos presenta una barrera importante para el éxito de este programa de salud pública urgente,” escribió Redfield.

La carta siguió, indicando que las instalaciones pudieran estar “completamente en funcionamiento” para el primero de noviembre.

Los planes del CDC dieron especificaciones para dos vacunas, “vacuna a” y “vacuna b” y The New York Times reporta que los detalles sobre la administración, el transporte, y el almacenamiento de las vacunas indica parecen corresponder con las vacunas de Pfizer y Moderna.

A finales de julio, fue anunciado que el gobierno de los Estados Unidos había llegado a un acuerdo de $1.95 billones para comprar vacunas de COVID-19 de Pfizer.

Según el acuerdo, el gobierno estadounidense comprará 100 millones de dosis de una vacuna contra el COVID-19 que la compañía farmacéutica está elaborando, y tendrá la opción de comprar 500 millones vacunas adicionales.

El gobierno federal también tiene acuerdos con AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna, y Novavax, otras compañías farmacéuticas que están desarrollando vacunas, bajo el programa Operación Máxima Velocidad.

Parte de las directrices mandadas por el CDC indican que profesionales médicos y otros trabajadores esenciales serían priorizados para las vacunas.

Personas mayores de 65 años de edad, minorías, personas presas, y otros grupos de alto riesgo de enfermarse y tener reacciones severas al coronavirus también serían priorizados.

Sin embargo, críticos de la administración de Donald Trump temen que apurarse con el desarrollo y distribución de la vacuna para que esté lista antes de la elección presidencial es un paso político.

Una vacuna nunca ha sido desarrollada en tan poco tiempo, y todavía no hay suficiente información sobre los efectos de las vacunas contra el COVID-19 a largo plazo.

00Padmini Pillai, inmunóloga en MIT, dice que si hay problemas con la vacuna debido a que investigadores no tuvieron suficiente tiempo para estudiar los efectos, “pudiera disminuir la confianza pública en la vacuna.”

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