Las autoridades precisaron que el Gobierno Dominicano compró más de 20.2 millones de dosis, de las cuales se requieren 15.6M para vacunar a la población seleccionada. (Foto: Fuente externa).

Médicos advierten será necesario transparencia y buena comunicación a la población para el éxito de los programas de inmunización.

Por Olga Marte

Santo Domingo, República Dominicana–Tres expertos en virología y vacunología de la región entienden importante que los programas de desarrollo de vacunas contra COVID-19 mantengan una línea clara y efectiva de comunicación de sus avances, retrocesos y efectos, que permitan a la población tener una visión clara de los beneficios de su aplicación una vez estén disponibles.

La ponderación fue planteada en un intercambio virtual por los doctores José Esparza, profesor adjunto del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, Estados Unidos; José Brea del Castillo, pediatra, profesor de Residencia de Pediatría de la UCE y presidente de la Sociedad Dominicana de Vacunología y Roberto Debbag, pediatra infectólogo, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica de Argentina, al participar en el debate Vacuna contra el COVID-19 ¿Solución o Fantasía?, organizado por la Universidad Central de Venezuela.

Los tres señalan que hasta el momento, los proyectos de vacunas más avanzados están en fase III por lo que aún no se cuenta con un plan biológico disponible, y recomiendan a los países ir preparando la logística, adaptando legislaciones y seleccionando los grupos de toma de decisiones en torno a su plicación.

Los especialistas señalan que hasta que se disponga de la vacuna, sus desarrolladores y los países deben trabajar en la transparencia y tener canales efectivos y claros de comunicación dirigidas a la población, porque la desinformación puede crear desconfianza y afectar los demás programas de inmunización.

Advierten que también crea desconfianza en la población la politización y separación por países que se ha hecho frente a los ensayos de vacunas que se desarrollan.

Al referirse a las características de los diferentes ensayos, Esparza recuerda que «están en desarrollo más de 200 proyectos en la carrera por tener  la vacuna contra Covid-19. Y aunque la mayoría han demostrado efectividad en fase uno y dos, eso no es determinante para saber su efectividad y seguridad, por lo que hay que esperar que concluyan la fase III.»

Agregó que resulta difícil comparar los resultados porque utilizan tecnología y dosis diferentes.

La parte humana

El doctor Brea, de República Dominicana, destaca diferentes aspectos que preocupan y que serán determinantes para saber la efectividad o no de las vacunas y lamentó que la politización del tema ha creado desconfianza en la vacuna contra el COVID antes de salir.

Entiende que «es importante ver la parte humana, es decir a quienes va dirigida la vacuna y los efectos secundarios. Yo planteo y apuesto a iniciar una vacuna con mayor seguridad, aunque tenga menos eficacia”, dijo.

En tanto, el doctor Brea resaltó en su exposición que, aunque por primera vez las vacunas en fase III han compartido sus protocolos y hay un escrutinio en tiempo real, «hay situaciones que se están viendo que generan intranquilidad como es el caso del manejo mediático de muchas compañías en torno a la transparencia.»

Otro aspecto que citó es la estrategia de acceso a la vacuna, porque no llegará a toda la población al mismo tiempo, y hay países como Estados Unidos, que han hecho una gran inversión económica adelantando dinero a las empresas para tenerla. Agregó que «el Plan de comunicación de algunas empresas no ha sido lo suficientemente fuerte y en algunos momentos han creado desconfianza.»

Hizo un llamado a trabajar desde las sociedades científicas en una estrategia clara y transparente sobre el tema de vacuna para evitar desconfianza.

Preparar países

A su vez, el doctor Debbag recordó que depende de la producción y de los acuerdos que se hagan que las vacunas lleguen a toda la población, por lo que entiende que los acuerdos no deben ser teñidos por la nacionalidad de la vacuna, o sea de los países que provengan.

Dijo que los actores de decisión que van a definir los grupos de riesgos a aplicarse en los países, «deben ser independientes de las miradas políticas y que lo ideal es que vengan de las academias, de la sociedad civil, de la ingeniería.»

Entiende que en Latinoamérica, «los grupos de decisión deben ser independientes y decididos bajo legislaciones y que también se debe elegir a los que harán el plan de respuesta a los efectos adversos que se puedan presentar.»

“La logística de distribución también es otro tema que debe empezar a discutirse, cómo será el transporte y bajo cuales circunstancias, la capacidad de los países”, señaló. La seguridad de la vacuna es otro tema que ya debe empezar a discutirse en los países, advirtió.

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