“Falta mucho por hacer, pero no todo depende del Gobierno”, cita Edward Cruz en este artículo de opinión
El enfoque, el compromiso, la visión, pero, ante todo, la voluntad de realizar un trabajo con resultados que trasciendan a la historia ha hecho del gobierno de Luis Abinader la diferencia y el cambio por el que todos votamos (muchos a favor, algunos en contra).
¿Qué falta mucho por hacer? Sería ilógico pensar o decir lo contrario. Un proyecto de nación no se materializa en una sola gestión; requiere tiempo, dedicación y, más que eso, el compromiso de todos los actores de la sociedad incluyendo el pueblo.
Falta mucho por hacer, pero no todo depende del Gobierno. Todavía necesitamos:
La capacidad de asumir y practicar estas ocho sencillas acciones llevará a nuestro país al próximo nivel. Si observamos bien, ninguna de ellas requiere exclusivamente de la participación del Gobierno y, si al menos el 40 % de nuestra población las pusiera en práctica, otra sería nuestra realidad.
Para los «naysayers» (aquellos que siempre encuentran un «pero» para todo), no digo que vivimos bajo un gobierno perfecto. Lo que sí afirmo es que, si nos enfocáramos también en las cosas positivas que este gobierno está haciendo y cada uno aportara, al menos, cuatro de los ocho puntos antes mencionados, estaríamos contribuyendo de manera significativa al desarrollo del país.
Con esto no digo que la oposición deba dejar de hacer su trabajo. Por el contrario, considero que su papel es más que necesario y los exhorto a continuar ejerciéndolo, pero de manera responsable y objetiva.
El trabajo de la oposición siempre será ser los guardianes de aquella raya que nunca se debe cruzar desde el poder. Pero aun así desde su tribuna de oposición deben recordar que apostar al fracaso de un gobierno es apostar al fracaso de un país.
Aplaudamos lo bueno, reconozcamos los logros ajenos y, al mismo tiempo, señalemos con firmeza aquello que no está bien.
El trabajo de un político no es simplemente llegar al poder, sino procurar el bienestar de quienes representa, y esos son los ciudadanos. Si ese bienestar es producto de la gestión de un adversario político, también es nuestro deber reconocerlo.
Seguimos firmes en nuestro propósito e invito a que aplaudamos el trabajo de nuestro presidente Luis Abinader, así como el de todos aquellos que, manteniendo la visión de su gobierno, han sido parte integral de estos logros, que una vez más posicionan, (no al PRM, ni a Luis Abinader) a la República Dominicana como un referente para otros países.
¡Que viva la República Dominicana
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