Expertos informan y precisan cómo abordar esta crisis de salud pública mundial en medio de la amenaza prolongada de COVID-19.

Belmont, Massachusetts–Aún se desconoce el impacto total del COVID-19 en el consumo de alcohol, pero las tasas han aumentado prácticamente desde el inicio y hasta la fecha en que transcurre la pandemia.

Los expertos coinciden en que existe una necesidad urgente de respuestas médicas y de salud pública para abordar el consumo nocivo de alcohol, más aún en situaciones de crisis.

El consumo de alcohol es una respuesta común para afrontar el estrés e, históricamente, ha aumentado en los Estados Unidos después de eventos catastróficos, como ataques terroristas y desastres naturales a gran escala.

Para muchos, el alcohol suele ser visto como una salida momentánea ante una situación incómoda que implique miedo e incertidumbre. De hecho, a lo largo de ocho meses de pandemia, las cifras de consumo han aumentado a niveles extraordinarios para sobrellevar la situación.

“Happy hours” y servicio a domicilio
Muchas leyes estatales casi que se anularon de la noche a la mañana a medida que se implementaban las órdenes de quedarse en casa y aumentaba el envío de licores a domicilio, los “happy hours” y la degustación de vinos virtuales.

Las ventas minoristas de alcohol aumentaron un 55% a nivel nacional durante la tercera semana de marzo, al ritmo de las normas de aislamiento social, según datos de Nielsen. Y las ventas por internet se dispararon. Esta tendencia que ayudó a que los negocios sobrevivieran se mantuvo durante semanas.

Pero el consumo de todo este alcohol puede ser traumático para las personas, incluso para aquellos que no han tenido problemas con la bebida en el pasado.

Al tener en cuenta el COVID-19, los expertos del Hospital McLean han publicado un artículo de punto de vista en el Journal of General Internal Medicine que examina las posibles formas de moderar y reducir el aumento del consumo de alcohol frente a la pandemia.

Más mujeres empinaron el codo
Según la revista de la Asociación Médica Americana, hasta el pasado mes de octubre los adultos estadounidenses consumieron más alcohol en los ocho meses transcurridos de la pandemia que un año antes.

Más de 1500 adultos respondieron preguntas sobre su consumo de alcohol en los últimos 30 días en abril-junio de 2019 y nuevamente en mayo-junio de 2020.

El 75% de los adultos consumió alcohol, en promedio, 1 día más al mes durante la pandemia. Además, entre las mujeres, el número de días en los que se bebe mucho (4 o más tragos en un par de horas) aumentó en 0,18 durante la pandemia, un aumento del 41%.

Las mujeres también informaron de consecuencias más adversas por beber durante la pandemia (por ejemplo, tomar «riesgos tontos» mientras bebían).

Los investigadores señalan que «el consumo excesivo de alcohol puede provocar o empeorar problemas de salud mental existentes, como ansiedad o depresión, que pueden estar aumentando durante el COVID-19.»

El consumo en general
Debido a que la pandemia de COVID-19 es más duradera y más extensa que los eventos traumáticos anteriores, con trastornos sociales generalizados y aislamiento, apoyo social limitado y acceso a la atención médica e impactos económicos nacionales y globales negativos, podría tener un efecto aún mayor.

«Esperamos que este artículo llame la atención sobre los efectos de la pandemia en el consumo de alcohol y ofrezca enfoques atenuantes para este problema de salud pública poco reconocido», dijo la coautora Dawn E. Sugarman, PhD, psicóloga investigadora del Centro de Excelencia en Alcohol, Drogas y Adicciones en McLean Hospital.

El artículo enfatiza que los mensajes de salud pública deben incluir educación sobre cómo manejar el estrés y la ansiedad sin consumir alcohol, beber dentro de límites seguros durante el distanciamiento físico y el aislamiento social, y saber cuándo una persona debe preocuparse por sí misma o por otra persona.

Mayores esfuerzos
Los autores también piden mayores esfuerzos para detectar trastornos por consumo de alcohol durante las visitas de atención primaria y para brindar tratamientos a las personas en riesgo de recaída o exacerbación del consumo excesivo de alcohol.

Los servicios de telesalud que utilizan programas móviles y en línea pueden ayudar a brindar acceso a dicha atención. Garantizar un seguro adecuado para el tratamiento será esencial, con la preocupación adicional de que muchas personas han perdido su seguro médico basado en el empleador y pueden tener un acceso reducido a la atención médica y programas de tratamiento de adicciones.

«Aumentar la identificación del consumo nocivo de alcohol en los pacientes y la intervención temprana son componentes clave para abordar este problema. Además, el reconocimiento del problema por parte de los legisladores podría conducir a cambios en las regulaciones federales, como hemos visto con la telesalud, y mejoras en acceso a la atención médica «, dijo la coautora Shelly F. Greenfield, MD, MPH, directora del Programa de Investigación de Servicios Clínicos y de Salud sobre Alcohol, Drogas y Adicciones en el Hospital McLean.

Sugarman y Greenfield señalan que aún no se conoce el impacto total del COVID-19 en el consumo de alcohol, pero las tasas crecientes durante los primeros meses de la pandemia apuntan a la urgente necesidad de respuestas médicas y de salud pública eficaces.

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