Marco Rubio defendió que EE.UU. no busca un cambio de régimen “por la fuerza”, pero sí debilitar decisivamente la capacidad militar iraní. Legisladores en el Congreso han exigido explicaciones sobre la justificación inicial del ataque, mientras la administración Trump insiste en que la amenaza era real. (Imagen: Fuente externa)
  • Marco Rubio endurece postura sobre Irán mientras la guerra entra en fase crítica. Estados Unidos redefine objetivos y afirma que EE.UU. busca eliminar amenazas “inminentes”
  • Explicó que el objetivo inmediato es “eliminar la capacidad iraní de lanzar misiles balísticos de corto alcance” y neutralizar su infraestructura militar en el Golfo, insistiendo en que la operación busca proteger vidas estadounidenses y evitar una escalada mayor

Washington, EEUU — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó hoy que la ofensiva militar contra Irán responde a una “amenaza “inminente” y a la necesidad de impedir ataques contra fuerzas estadounidenses y aliados en la región.

El funcionario explicó que Washington actuó anticipándose a una posible represalia iraní tras operaciones israelíes, señalando que la decisión buscó proteger vidas estadounidenses.

Explicó que el objetivo inmediato es *liminar la capacidad iraní de lanzar misiles balísticos de corto alcance y neutralizar su infraestructura militar en el Golfo, insistiendo en que la operación busca “proteger vidas estadounidenses y evitar una escalada mayor.”

El secretario de Estado estadounidense acusó al régimen iraní de intentar mantener al mundo como rehén mediante ataques con drones y misiles contra Israel, bases estadounidenses y países del Golfo. Aseguró que EE.UU. está “en camino de cumplir sus objetivos estratégicos” y que la comunidad internacional reconoce, aunque no siempre públicamente, la necesidad de frenar la expansión militar iraní.

Un conflicto que se intensifica

Crisis en Irán provoca mayor disrupción petrolera en décadas

La guerra, que ya supera los diez días, ha dejado más de 1.200 muertos en Irán, cientos en el Líbano y siete militares estadounidenses fallecidos, mientras los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel continúan golpeando infraestructura militar iraní. El conflicto ha provocado alzas en los precios del petróleo, volatilidad en los mercados globales y cierres temporales de embajadas estadounidenses en la región.

Irán, por su parte, ha respondido con misiles y drones contra Israel, bases estadounidenses y países del Golfo, e incluso ha sido acusado de disparar hacia territorio turco, algo que Teherán niega. La designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de Ali Khamenei añade incertidumbre al panorama regional.

Un mensaje político en Washington

Rubio defendió que EE.UU. no busca un cambio de régimen “por la fuerza”, pero sí debilitar decisivamente la capacidad militar iraní. Legisladores en el Congreso han exigido explicaciones sobre la justificación inicial del ataque, mientras la administración Trump insiste en que la amenaza era real.

Rubio aseguró que Irán atraviesa “uno de sus momentos de mayor debilidad” y calificó a su liderazgo como “fanáticos religiosos” con ambiciones nucleares. Defendió la orden del presidente Trump de “ir tras ellos” para desmantelar su capacidad de fabricar misiles y armas avanzadas.

El secretario de Estado detalló que el objetivo central de la operación es “eliminar la amenaza de los misiles balísticos de corto alcance” y neutralizar la capacidad naval iraní, que —según dijo— representa un riesgo directo para activos estadounidenses en el Golfo. “Ese es el objetivo claro de esta misión”, afirmó.

Rubio también explicó que EE.UU. actuó porque sabía que Irán retaliaría si no se degradaban sus capacidades, incluyendo ataques indirectos a través de milicias aliadas. Aseguró que el régimen iraní mantiene “negociaciones falsas” para manipular a la comunidad internacional y ganar tiempo en su programa nuclear.

En declaraciones adicionales, Rubio sostuvo que “el mundo es más seguro y estable” tras los ataques estadounidenses, afirmando que incluso países que condenaron públicamente la operación reconocen en privado que era necesaria para contener la amenaza iraní.