Con un gobierno que, por terminar, ha perdido autoridad y uno nuevo que todavía no puede ejercerla, muchos dominicanos lucen sueltos en banda respecto a las medidas de control del coronavirus.

El toque de queda, una de las restricciones impuestas bajo los estados de emergencia, ha sido ampliamente irrespetado, dando lugar a violentos choques entre policías, militares y civiles.

En esas reyertas, el trabajo de los periodistas ha quedado desprotegido. A muchos los han agredido para que no registren los desacatos barriales, como ha ocurrido a menudo con los reporteros del LISTÍN.

El incumplimiento de las medidas de limitación del número de pasajeros en el transporte público privado ha sido otro de los malos ejemplos ciudadanos durante la pandemia.

En cuanto a las reglas del distanciamiento, su inobservancia es otra prueba palpable del relajo de las medidas de prevención que han aconsejado las autoridades.

Pese a que llevamos más de cinco meses en estos estados de restricción, la resistencia a las medidas preventivas ilustra la escasa conciencia ciudadana sobre los peligros del contagio y de muerte del coronavirus.

Es penoso que, en ese contexto de amplios riesgos, la autoridad parezca inútil para aplicar estrictamente las disposiciones y se vea forzada a dejar hacer y dejar pasar esta imprudente resistencia a las medidas de prevención y de control.

Sueltos en banda, aquí cada cual responde a la amenaza del coronavirus como le da la gana. Por eso es tan alta la montaña de muertos y contagiados que tenemos hoy.

Listín Diario

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