Estamos aquí bajo la estatua de Abraham Lincoln. Él liberó a los esclavos. Sus palabras fueron como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros. Por fin terminó la larga noche de la esclavitud. (Imagen: Fuente externa).

Para el conocimiento de las nuevas generaciones, el discurso del reverendo King hace 58 años fue uno de los más importantes en la historia de los Estados Unidos. Más de 200.000 personas escucharon al Dr. King. Ellos participaban en la Marcha de Washington por el Trabajo y la Libertad (March on Washington for Jobs and Freedom), para defender los derechos civiles de las personas negras.

Nota del Editor: Presentamos fragmentos del histórico discurso pronunciado el 28 de agosto de 1963, en Washington, D.C., por el reverendo Martin Luther King, Jr., al pie de la escalinata del monumento al presidente Abraham Lincoln, en la capital de los Estados Unidos.

Fue un mensaje de amor y de hermandad, pero también contra la esclavitud y el reclamo contundente del cese de la esclavitud, el racismo y la discriminación; en defensa de los derechos civiles para los afroamericanos y todos los estadounidenses de entonces, entre ellos el derecho al sufragio, a elegir y ser elegido, entre otros.

Fue uno de los más importantes en la historia de los Estados Unidos. Más de 200.000 personas escucharon al Dr. King. Ellos participaban en la Marcha de Washington por el Trabajo y la Libertad (March on Washington for Jobs and Freedom). Estas personas marchaban para defender los derechos civiles de las personas negras.

En su discurso, el Dr. King comienza hablando sobre el Presidente Abraham Lincoln. Lincoln liberó a los esclavos en 1863. Cien años más tarde, los hombres negros en Estados Unidos todavía no tenían los mismos derechos que los blancos.

Rev. Martin Luther King, Jr.

“Estoy feliz de estar aquí hoy. Este día pasará a la historia. Esta es la manifestación más grande de libertad en la historia de nuestra nación.

Estamos aquí bajo la estatua de Abraham Lincoln. Él liberó a los esclavos. Sus palabras fueron como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros. Por
fin terminó la larga noche de la esclavitud.

Yo tengo el sueño de que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada y toda la carne la verá al unísono. Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: ‘Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad’. Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad. Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire.

Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania. Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. ¡Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee.

Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada montaña de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad! Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: ‘¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!’».

Ver discurso completo “I have a dream”, de Martín Luther King, Jr.

https://www.alvinisd.net/cms/lib/TX01001897/Centricity/Domain/3573/MLK%20Spanish.pdf

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